El divorcio y su aspecto sociológico

lunes , 20, enero 2020 Comentarios desactivados en El divorcio y su aspecto sociológico

La sociedad moderna nos asoma la idea del divorcio, como un reflejo de la crisis del matrimonio, y ello no es así. Sino que contrariamente, se trata de la relevancia que en la actualidad conlleva el matrimonio. Si bien la tasa de divorcios se ha incrementado, ello es debido a que en nuestros días los individuos suelen ser mucho más exigentes en cuanto a sus demandas de satisfacción en el hecho matrimonial, y ello es así en las sociedades más tradicionales.

En nuestros días, las parejas acuden al divorcio porque, al brindar mayor importancia al matrimonio dentro de su vida, éstas no son capaces de soportar una relación fracasada. Gracias a la educación recibida, se estila que el matrimonio sea una fuente de satisfacción y además, de entendimiento mutuo, de no ser así, este simplemente se rompe.

De este modo, es evidente que a una pareja que desea compartir, no nada más la convivencia, sino que también las aficiones, su educación, las ideas políticas, las creencias, el amor, entre otros, ya no le será tan sencillo lograr la armonía a lo largo de toda la vida. Incluso, al asumirse de una manera libre, dicho matrimonio será mucho más inestable. Cuando se trata de un matrimonio que ha sido acordado por los padres de la pareja, este conlleva a una familia que se convertirá en mucho más estable, que aquel que se ha decidido libremente tanto por el novio, como por la novia, y ello es natural que sea de esta manera.

En el caso anterior, el hombre o la mujer, suelen casarse con la persona que le ha sido buscada por su padre, en el mayor de los casos no se conocen, por lo que van dispuestas a aceptar su destino, resignados a respetar la tradición, la cual se conformará a lo largo de su vida con lo que se le presente. En sus cálculos no se considera la libertad individual y además, no recurrirá a ella cuando se hagan presentes los conflictos domésticos o extramatrimoniales. Solo estará determinado a continuar como lo ha hecho a la hora de casarse, sujeto a la tradición y a las normas sociales. Posiblemente desde nuestra perspectiva occidental, esto se trata de un matrimonio sumamente disparatado, pero se trata de una realidad que predomina en numerosas sociedades en la actualidad.

La variación se puede hacer notar desde este matrimonio sin consentimiento y tradicional, hasta alcanzar sociedades donde la libertad individual del contrato civil es lo que prima y el matrimonio se convierte en un acuerdo voluntario que se realiza entre dos individuos, los cuales se encuentran en la potestad de definir sus cláusulas y que de la misma manera, pueden acordar su disolución, dentro de los límites de la ley.

La sociedad española hasta hace unos, se había encontrado en una contradicción, y es que con un tipo de selección individual se lograba ir a un matrimonio de estructura rígidamente definida y sin ninguna solución alternativa al fracaso. De manera que, en España, al matrimonio se iba, como se iba a la guerra, una vez enrolado, no hay vuelta atrás. Afortunadamente, ello ya pasó.